"Sí, un gran encuentro. Obviamente fue debido a que él tenía el mismo problema que yo, peleaba por ganas de pelear. Había estado en el Cedar Bar con Franz Kline y un amigo de Kline, y probablemente Fielding Dawson también estuviese ahí. Estábamos sentados en la esquina hablando y bebiendo muy relajados. Pero una vez más, yo –algo muy característico en mí- me desenganché de la conversación y empecé a apurar las cervezas o lo que fuese que estuviésemos tomando porque no salían rápido. Iba hasta la barra, bebía un trago rápido y volvía a la mesa. Los tragos empezaron a salir con regularidad y, para entonces, yo ya estaba excitado y me estaba poniendo desagradablemente borracho y volvía a la barra para pedir otro trago cuando este tipo tan sólido, tan particular, tan intenso, entró al lugar. Vino hasta la barra y casi inmediatamente hizo un gesto que me molestó: puso su vaso cerca del mío, empujándome con sólo estar ahí. Así que yo traté de afirmarme en donde estaba. Lo próximo que recuerdo es estar abalanzándonos el uno sobre el otro. Recuerdo que John, uno de los dueños, se apoyó en la barra y saltó encima para ponerse en medio de nosotros y nos dijo, “ok, muchachos,” y empezó a empujarnos a los dos, con lo cual, sin siquiera pensarlo, nos enfrentamos a él y él dijo, “vamos, muchachos, córtenla.” Luego dijo, “Muchachos, ¿ustedes se conocen?”, y nos presentó y ¡Dios! ¡Era Jackson Pollock! Acto seguido, yo estaba mostrándole fotos de mis hijos y él me decía, “Quiero ser su padrino.” Instantáneamente afable, sabes. De inmediato nos hicimos amigos y él fue muy bueno conmigo.
En esos días, recuerdo, en el Cedar Bar yo solía llevar conmigo una navaja de mano que en mis momentos de frustración y furia… – digo, nunca apuñalé a nadie, pero la podía sacar si… sabes, no creo que alguna vez haya tratado de asustar a la gente con ella, pero si todo fallaba, la navaja estaba ahí… no en el sentido de que fuese a matar a alguien, como con un arma, pero amaba esa navaja. Podías tallar cosas con ella, formar cosas y mucho más. Aparentemente, yo coqueteaba con esa navaja en el bar en algún punto y recuerdo que John me la quitó una vez diciendo “por dos semanas no vas a llevar esta navaja.” Finalmente, me prohibió la entrada al lugar. Yo le dije, “¿qué voy a hacer entonces? ¿Adónde voy a ir?” Más tarde, dejó que entrase con la condición de que bebiese solamente cerveza de jengibre, pero tan sólo porque empecé a quedarme en la puerta y a mirar adentro por la ventana. Me dejó entrar y sentarme otra vez, en tanto fuese un buen chico y tomase mi cerveza de jengibre. Más tarde me devolvió mi navaja porque esa navaja era muy… bueno, aún tengo una de ésas."
Entrevista a Robert Creeley. Paris Review, 1968.
sábado, 13 de abril de 2013
Robert Creeley violento
viernes, 12 de abril de 2013
Variaciones del verano a contraviento
¡Ah verano! ¡Verano envenado!
Henri Michaux
1 casa de verano no una veranda
un techo alto tranquilo
suaves tejas
hojas secas
polvo de hojas secas
2 piedras sobre el promontorio
hacia un pequeña hiedra al sur
entre jóvenes balaustras y hojas de bambúes
y más al fondo al prado frutas siempre verdes
verdes de verano
3 intercaladas así
como una pequeña suma
de buenas intenciones buenos días
estos nudos en las piedras
forman grietas paredes palabras muros
4 variaciones del verano a contraviento
fuerte y alto en la pendiente
revuelve árboles viento hojas secas
polvo de hojas secas
contra el granito atemperado
5 aún a contra luz
el muro en ónix sigue siendo el mismo
como los árboles plenos de tormenta
y los muebles en el patio
deponiendo la salida
lunes, 4 de marzo de 2013
mobiliario
mover la mesa
para que cambien
las palabras
a la hora
de comer
*
aquél año
el árbol de
amargo corazón
creció
unos metros
solamente
para obstruir la
ventana claridad
la conversación avanzó
en un tema tan elemental
como las piedras descubiertas
dispuestos
sobre la mesa
en un orden casi clásico
sin querer
dos alcachofas
tres cebollas blancas
una jarra de aceite
una barra de pan semejante
a una flauta dulce
de madera
un ancho plato blanco
repleto de negras Kalamata
sobre un libro de cartas & fotos
blanco & negro
de un poeta griego en Chipre
algunas cervezas claras
y
frías
como la jarra de agua
justo al centro
de la mesa
al centro
Etiquetas:
Kalamata,
Reyes Isven
martes, 16 de octubre de 2012
Queda lejos
la sensación de sentimiento de lo lejano
pero pienso
pienso de nuevo en el territorio
que tenemos que vivir
el terreno exacto
para decir tu
nombre
en la
cálida
tarde tu
día
el calor
[A Zuzana]
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Septiembre
[de Gloria Gervitz (1943)]
dijo el rabino Susya poco antes de morir: "cuando esté ante las puertas del cielo,
no me van a preguntar, ¿por qué no fuiste Moises? sino ¿por qué no fuiste Susya?"
¿por qué no llegaste a ser lo que sólo tú podías llegar a ser?
dice:
toca
¿sientes?
¿sientes
cómo te desborda?
ese fluir
ese gozo
míralo
no se dice
es tú misma
tú
en ti
habló de los pulsos
no es la luz
es tú
tú en luz
el corazón en luz
luz disuelta en clorofila
¿la
oyes?
fluye
se
inclina
dócil
húmeda
dice:
¿escuchas?
es
tu respiración
es tú respiración
estás
viva
y
estás aquí
y lo que hubiese querido ser
y más
y
más
no es que pueda explicar
pero
esto soy yo
éstos los días
la
vida
y
¿en que parte
de mí
estoy?
¿adónde?
y esta alegría casi
azul
como
un lote baldío
parece
un águila
un
quetzal
hey no te vayas
dice
una voz
dentro
de
mí
quédate
estoy
me dejo estar
oigo mi respiración
que es también la tuya
no sé a quién le hablo
el viaje
en lo más solo
necesita
ser
compartido
y la luna
donde se ahogó Li Po
baja
hasta el estanque
y yo
que siempre soy otra
y
la misma
aquí
en
este año de mi edad
que son todos los años
aquí
en
el calor
del final del verano
en
esto que siento
alta
indómita
como una sequoia
como una yegua joven
súbita
impredecible
y en su vuelo
la
palabra
ahí
donde
la luz
se dobla
el
sol
entre
los narcisos
deslumbrado
¿qué
hago
con tanta
belleza?
¿y
si me quedara
sin
palabras?
atrévete
dame
come
de mi mano
desbórdame
palabra
de toda
misericordia
¿vas
a dejarme?
y
si digo
es el alma
¿digo
algo?
adónde
es
que
he estado
que
estoy
adónde se me fue la vida
la vivida
adónde
la por vivir
y si hubiera sido otra
sería
la misma otra
no tengo más vida
que ésta
que me vive
y
yo con ella
en ella
en
esto que soy
y en esto otro
que también
soy
y
que no sé qué es
mía
de mí
mi vida
toda
¿y si supiera
qué sabría?
amasijo
de luz
desembocadura
la
claridad
dejo
¿quién
es ésa
que
me hace ser
la que
soy
y
para qué
y
por qué
es que soy?
siente
sí puedes
siente
¿sientes?
inunda
penetra
duélese
ahí
en su belleza
duélese
en ti
dice:
tómame
ábreme
ábrete
en mí
y la alegría
doblega
profundo
duele
duele
su belleza tosca
su silencio
duele
y
el cielo de septiembre
baja
hasta mí
cálido
y
cubierto de niebla
y
yo
que un día
moriré
estoy
aquí
en
este instante
que es todos los instantes
estoy viva
"Septiembre"es la última parte [tal cual] del poema Migraciones,
de la poeta mexicana Gloria Gervitz. Fue publicado en el año
2003 con un tiraje de 250 ejemplares, de los cuales yo cuento
con uno que me encontré de puro milagro.
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